La virtualización de nivel empresarial abstrae el hardware físico interactuando directamente con el silicio (Ring 0). A través del aislamiento estricto de recursos como CPU, RAM e interfaces de red, permitimos consolidar nubes privadas altamente eficientes, escalables y con rendimiento nativo garantizado.
La infraestructura moderna exige flexibilidad en la asignación de recursos. Nuestras plataformas combinan la virtualización completa basada en Kernel (KVM) para la ejecución de sistemas operativos aislados, y los contenedores de sistema (LXC/LXD) para cargas que requieren alto throughput compartiendo el kernel del anfitrión.
El uso de KVM garantiza una separación mediante anillos de privilegios, ideal para entornos multitenant seguros. Por otro lado, LXC implementa aislamiento lógico mediante namespaces y cgroups en Linux, eliminando la sobrecarga de emulación de hardware y logrando métricas de rendimiento idénticas a un entorno físico, al mismo tiempo que soporta migraciones en vivo sin interrupción del servicio[cite: 5].